Renal
ENGLISH VERSION
NUESTRA ASOCIACIÓN BIBLIOTECA DE NEFROLOGÍA REVISTA DE NEFROLOGÍA PROGRAMA DE CALIDAD LEGISLACIÓN
HOME RECURSOS NEFROLÓGICOS  LINKS    UTILITARIOS   SECTOR ASOCIADOS PACIENTES
       
pacientes
información para pacientes
Links para pacientes

 

INTRODUCCIÓN A LA PROBLEMÁTICA RENAL

 

Dr. Miguel Der.

Hoy en la República Argentina son miles los pacientes que padecen alguna enfermedad renal y sus consecuencias.

La labor diaria de los médicos nefrólogos no solo se circunscribe a intentar solucionar de forma idónea estas enfermedades si no que también deben informar adecuadamente a los enfermos sobre los aspectos que definen el tipo de enfermedad que padecen, las consecuencias de la misma, los tratamientos alternativos a los que se puede acceder.

Esta información es de vital importancia para lograr la cooperación voluntaria del enfermo y su participación activa en la toma de las decisiones con su médico sobre su salud.

Por otra parte, creemos que resulta útil que lea este boletín junto a su grupo familiar, quienes también son parte de la situación y pueden ayudarlo a sobrellevar los problemas que se planteen.

Por último es posible que la información que aquí encuentre sea insuficiente para aclarar todas sus dudas pero quizás le resulte útil para generar preguntas que luego serán respondidas por los profesionales que lo atienden.

Recuerde, su participación es fundamental para lograr una correcta decisión en la resolución de su problema. De Ud. también depende.

Los Riñones: ¿Cuáles son sus funciones ?

Todos nosotros poseemos 2 riñones que cumplen varias funciones en nuestro organismo, todas de suma importancia:

Eliminan sustancias que nuestro organismo no necesita.

Producen hormonas para la formación de glóbulos rojos y de los huesos.

Regulan la presión arterial.

Controlan el agua y las sales de nuestro cuerpo.

Para poder realizar estas funciones, este órgano posee en su interior unas estructuras microscópicas llamadas glomérulos y que abundan en número: aproximadamente más de 1 millón en cada riñón.

Por estas estructuras pasa la sangre que es filtrada de sustancias de desecho y agua en exceso formando la orina que es eliminada a través de pequeños tubos que salen del riñón al uréter y por medio de este llega a la vejiga.

Cuando por alguna enfermedad dejan de funcionar se produce la acumulación progresiva de sustancias tóxicas y de agua, como también, se altera la formación de los glóbulos rojos y el metabolismo normal de los huesos, además de una falla en la regulación de la presión arterial.

Todos estos eventos pueden generar síntomas tales como cambios en el peso corporal, sensación de debilidad, fatiga, mareos, náuseas, vómitos, disminución del apetito, cambios en el ritmo y aspecto de la orina (mayor frecuencia de orinar de noche, necesidad más frecuente de orinar, sangre o alteración en la coloración de la orina, orina con espuma abundante, ardor al orinar), detección de presión alta, hinchazón en el cuerpo, alteración en el sueño, calambres, dolores musculares.

Es necesario aclarar que no siempre se presentan síntomas cuando los riñones fallan o comienzan a fallar.

Si alguno o varios de estos síntomas aparecen, Ud. consultará con su médico quién evaluará su estado de salud en general y le propondrá realizar los estudios correspondientes para diagnosticar la enfermedad que los provoca y de esta manera saber las consecuencias de la misma en el funcionamiento actual y futuro de sus riñones.

Cabe destacar que las enfermedades que afectan el funcionamiento normal de los riñones son muchas y variadas (infecciones, cálculos, obstrucciones de la vía de la orina, congénitas (de nacimiento), quistes, presión alta, diabetes, inflamación de los glomérulos, sustancias tóxicas, etc.) y cada una de ellas requieren de un tratamiento y control específico.

Desgraciadamente no siempre se logra controlar adecuadamente la evolución de la enfermedad, lo que puede provocar una falla permanente e irreversible de la función renal, conocida como insuficiencia renal crónica.

Por ello la detección precoz de los síntomas y la consulta rápida al médico nefrólogo brinda la posibilidad de tratar con mejor resultado las enfermedades y evitar el daño permanente de los riñones.

Una vez detectado y diagnosticado el deterioro del funcionamiento renal, su médico nefrólogo le informará sobre las distintas alternativas de tratamiento a seguir.

Puede ocurrir que la detección del problema haya sido precoz y aún conserve algún grado de función renal que le permita mantener una vida libre de la necesidad de diálisis, de manera que, su médico indicará un tratamiento para conservar por el mayor tiempo posible la función que aún mantienen sus riñones.

En otros casos la detección del daño renal es tardía y de consecuencia grave, por lo tanto, es necesario comenzar en el menor lapso posible de tiempo con alguna de las distintas modalidades de tratamiento de reemplazo de la función renal ya que sin ella la existe riesgo de muerte.

En conclusión, distintas enfermedades pueden en su evolución desencadenar una falla renal permanente, algunas más rápidamente que otras, con aparición de síntomas evidentes o leves, que una vez detectados pueden ser controlados con la intervención del profesional y la colaboración del enfermo, sin que ello garantice evitar la diálisis en un futuro cercano o lejano.

La Diálisis

Hemos visto que en algún momento de la evolución de alguna de las enfermedades que afectan la función de los riñones es necesario comenzar con el tratamiento de reemplazo (diálisis) para poder "limpiar la sangre" de las toxinas que se acumulan al no poder ser eliminadas.

La diálisis es un procedimiento artificial que nos permite extraer de la sangre del paciente sustancias nocivas o tóxicas para el organismo, así como también el agua en exceso acumulada.

Este tratamiento no es curativo y es de por vida ya que no modifica la lesión que se produjo en sus riñones.

Existen hoy en día 2 modalidades de diálisis: la hemodiálisis y la diálisis peritoneal.

Hemodiálisis.

La hemodiálisis es el procedimiento más utilizado en la actualidad y de más rápido acceso en los casos de urgencia. Para poder realizarla es necesario extraer sangre del cuerpo del paciente y hacerla circular por medio de un tubo estéril hacia el filtro de diálisis que es un componente de la máquina o riñón artificial. Este filtro está dividido en dos espacios por medio de una membrana semipermeable: por un lado pasa la sangre y por el otro el líquido de diálisis (dializado). Esta membrana es muy delgada y contiene poros que permiten el paso de las sustancias de desecho o tóxicas y del agua desde la sangre hacia el líquido de diálisis no permitiendo el paso de glóbulos rojos, blancos, proteínas de tamaño grande, hormonas, etc.

Para entender mejor porqué algunas sustancias atraviesan la membrana y otras no, es útil representarse un saquito de té en una taza con agua. Al introducir el saquito comenzamos a observar que el agua comienza a teñirse por las sustancias del té que pueden pasar a través de la bolsa pero, la hoja de té permanece dentro del saco debido a que su tamaño le impide atravesarla.

Este proceso se denomina difusión (dos líquidos en contacto, de diferente concentración, tienden a igualarse)

En la diálisis la sangre está cargada de sustancias tóxicas y el líquido de diálisis no las contiene, por lo tanto, esta diferencia de concentración de un lado al otro es lo que determina el pasaje de sustancias desde la sangre al dializado.

Todo este proceso es dinámico ya que la sangre circula constantemente por el filtro: sale sangre limpia que retorna al paciente y entra sangre con toxinas, al igual que, sale dializado con toxinas y entra dializado sin ellas, existiendo siempre la diferencia de concentración necesaria para poder "limpiar las toxinas" en forma continua.

Por otra parte, también se necesita extraer el agua que se ha acumulado en el cuerpo ya que esta sobrecarga de líquido provoca presión alta y un aumento en el trabajo del corazón con el riesgo que esto implica.

La manera de realizarlo es generar mecánicamente un aumento en la presión del compartimiento de la sangre dentro del filtro que empuja al líquido contra la membrana forzándolo a atravesarla hacia el compartimiento del dializado por donde es eliminado. Este proceso se denomina ósmosis o ultra filtración.

Ahora bien, para que el tratamiento sea eficaz debe cumplir determinados requisitos: el tiempo de duración, la frecuencia con que se realiza y la cantidad de sangre que podemos hacer circular por el riñón artificial.

El tiempo de duración de cada sesión de hemodiálisis es 4 horas y la frecuencia es de tres sesiones por semana. Estos parámetros pueden variar de acuerdo al criterio médico pero, son los indicados generalmente.

La cantidad de sangre que debemos hacer circular depende de la facilidad con que la extraigamos del cuerpo. Esto se logra creando, mediante una sencilla operación, lo que se denomina "acceso vascular" que nos permite conectar el sistema circulatorio con la máquina.

Existen dos tipos de accesos vasculares: uno es el transitorio, el otro es el permanente o definitivo. El acceso transitorio se realiza mediante un catéter que es introducido en una vena de gran tamaño bajo anestesia local. En general la indicación de este tipo de acceso ocurre cuando es necesario comenzar rápidamente con el tratamiento o en los casos en que el acceso definitivo o permanente no funciona correctamente.

El acceso definitivo o fístula consiste en la unión por medio de la cirugía, con anestesia local y por debajo de la piel , de una arteria y una vena (generalmente en los brazos) que provoca un aumento de la cantidad de sangre que pasa por la vena, dilatándola y facilitando así la inserción de las agujas que lo conectarán con el riñón artificial.

Otra variante es la colocación de una prótesis (tubo de material sintético) en los casos en que no es posible unir una vena y una arteria y se necesite una conexión entre ambas. En dicho caso la inserción de las agujas se realiza en la prótesis que cumple la función de la vena.

Diálisis peritoneal

Es otra modalidad de diálisis que consiste en utilizar la membrana natural que recubre por dentro la cavidad abdominal, los intestinos y otros órganos.

Esta membrana peritoneal o peritoneo está surcada por miles de pequeños vasos sanguíneos que aportan la sangre que necesitamos "limpiar de toxinas" y cumple la función de membrana semipermeable (como el filtro de hemodiálisis).

Para poder realizar la diálisis es necesario entonces introducir en la cavidad abdominal dializado fresco que toma contacto con el peritoneo, entonces, se produce la diferencia de concentración necesaria para que las toxinas de la sangre que circula por la membrana peritoneal pasen al dializado (difusión), el cual es evacuado luego de algunas horas (4 a 6) hacia el exterior por medio de un tubo flexible denominado catéter peritoneal. Este proceso se repite 3 o 4 veces al día, es realizado por Ud. mismo y es absolutamente necesario un entrenamiento previo riguroso.

El catéter peritoneal es colocado mediante una operación sencilla y permanece insertado en forma permanente.

Consideraciones finales.

La hemodiálisis y la diálisis peritoneal, como hemos visto, son procedimientos mediante los cuales logramos sustituir la función que no pueden realizar sus riñones. Estos tratamientos, si bien no curan la enfermedad renal, le permiten mejorar los síntomas y vivir por más tiempo brindándole la posibilidad futura de realizar un trasplante renal.

Algunas dudas e interrogantes.

¿ La insuficiencia renal se cura con la diálisis ?

¿ El tratamiento es para siempre ?

¿ La hemodiálisis provoca malestar físico ?

¿ La diálisis peritoneal provoca malestar físico ?

¿ Cual es la mejor opción de diálisis en mi caso ?

¿ Cuales son los riesgos de la diálisis ?

Cuales son los cuidados que debo tomar ?

¿ En que limita mi vida estar en tratamiento de diálisis ?

¿ Es importante que mi familia esté informada ?

¿ Mi enfermedad se hereda ?

¿ Que ocurriría si no realizo el tratamiento de diálisis ?

Si cree tener otros interrogantes o dudas, consúltelas con su médico.

Trasplante Renal.

Es otra opción para el tratamiento de la insuficiencia renal crónica. Consiste en implantar en su cuerpo un riñón humano sano de otra persona la cual puede ser un familiar directo (donante vivo relacionado) o de una persona recién fallecida (donante cadavérico) y además en ocasiones la ley de trasplantes contempla la donación de personas allegadas directas caso esposa/o como ejemplo (donante vivo no relacionado). Para poder realizar un trasplante deben cumplirse determinados requisitos tanto del enfermo como del donante a saber:

Debe estar contemplado por la ley, lo que significa que no cualquier persona puede donar sus órganos en los casos de donante vivo no relacionado, por ejemplo: un amigo.

Es absolutamente necesario que haya compatibilidad con la sangre y los tejidos del donante para un trasplante exitoso, para ello, deben realizarse pruebas de compatibilidad previas al implante ya que una buena compatibilidad de tejidos favorece que el sistema inmune no reaccione contra el injerto (rechazo).

En la situación de donante vivo relacionado, el dador debe ser profundamente evaluado en su estado de salud ya que es condición no presentar enfermedades.

El receptor del injerto también debe cumplir con estudios que evalúan su condición física previa al trasplante a fin de determinar si es posible o no realizarlo, así como detectar situaciones patológicas que deban ser corregidas para evitar complicaciones luego de realizado el implante.

En cuanto a los aspectos técnicos del procedimiento quirúrgico, el implante del riñón sano se realiza en la zona abdominal cercana a la raíz del miembro inferior conectándose las venas y arterias del órgano con las del paciente para la adecuada llegada de la sangre además de unir el uréter con la vejiga para la correcta eliminación de la orina filtrada. En general la operación tiene una duración de 2 a 4 hs. Debe tenerse en cuenta que los donantes vivos deberán permanecer internados luego de la cirugía aproximadamente una semana y el enfermo trasplantado si no surgen complicaciones aproximadamente dos semanas.

Ahora bien, ¿que puede ocurrir luego de realizado el trasplante? En este punto y dado lo extenso de las respuestas podemos resumir las siguientes eventualidades para ser consultadas con su médico de cabecera:

1. Rechazo del injerto: sabemos que el cuerpo humano mediante el sistema inmune reconoce los cuerpos extraños en nuestro organismo y trata de eliminarlos. Es por ello que si bien se busca la mayor compatibilidad con el órgano a implantar esta no es absoluta, siendo entonces necesario disminuir la respuesta normal a rechazar los cuerpos extraños mediante drogas inmunosupresoras favoreciendo de este modo la prevención del rechazo. Ud. será instruido sobre los síntomas para la detección precoz de un rechazo agudo.

2. Menor resistencia a las infecciones: dado que debemos administrar drogas inmunosupresoras para disminuir la posibilidad de un rechazo, también estamos disminuyendo la respuesta normal a otros cuerpos extraños como bacterias, virus, etc. Por lo que se debe estar muy atento a los síntomas de infección que su médico le informará oportunamente.

3. Complicaciones de la cirugía: toda intervención quirúrgica conlleva un riesgo, por lo tanto es oportuno que aclare con su equipo de trasplante las distintas situaciones que pueden presentarse.

Finalmente debe saber que el trasplante renal no es una cura, que deberá ser consciente que puede no durar toda la vida ya que su organismo puede rechazar el órgano a pesar de la medicación, deberá para un mejor éxito estar en permanente contacto con el equipo de trasplante, cumplir con las indicaciones del mismo ya que tomará medicación y necesitará de controles periódicos del funcionamiento del injerto por el resto de su vida.

Si se cumplen todos los pasos necesarios, la posibilidad de éxito es muy elevada permitiéndole a Ud. sentirse mejor, sin diálisis, con posibilidad de inserción casi total a sus actividades, mejoría de los aspectos higiénico dietéticos, en definitiva, una mejor calidad de vida.

 

.
nuestra asociacion